En un sueño semiconsciente, imágenes de lluvias torrenciales e inundaciones, huracanes, terremotos y tsunamis, desfilaban por mi mente. Entre nubes, Yahveh parecía dirigirse a mí diciendo:

- Lamec, estas son mis advertencias, escúchalas. La avaricia y la soberbia del hombre destruyen el mundo que dejé a su cuidado; precisan ser erradicadas de su espíritu a través de una profunda reflexión, del arrepentimiento y la mortificación. Sólo el amor sagrado y universal salvará al hombre de la ira de Yahveh. Estudia la Torá, en ella está mi mensaje y mi Ley. Únete a los elegidos por ti en el amor y en la entrega total y absoluta a Yahveh. Proclama mi palabra, y vívanla todos los días. Una nueva alianza ha de tener lugar.

- MAdre-TIerra: serás venerada como prueba del respeto a mi poder creador. Tus sagrados pies serán besados y tu cuerpo cuidado, con amor sagrado, por los hijos de Yahveh.

Desperté entre sudores y pensé que había sido un sueño más, provocado por las todavía vívidas imágenes de las últimas lluvias torrenciales y temporales de viento que padecimos en Tenerife, y luego en Madeira, en febrero. Me levanté a las 6.30 de la mañana sin darle demasiada importancia al sueño y comencé, como todos los días, a prepararme para ir al trabajo. Al poner la radio escuché la noticia: terremoto de 8,8 grados en Chile... Tsunami en el archipiélago de Juan Fernández... El número de muertos supera ya los 300... El eje de la Tierra se ha desviado unos 8 centímetros como consecuencia del seísmo...

¿Casualidad o revelación? ¿Cuántas personas tuvieron el mismo "sueño" que yo en todo el mundo? He de descubrirlo.

¿Es posible que Yahveh se haya dirigido a mí, un simple mortal lleno de pecados y con grandes dudas de fe? ¿Y por qué no? ¿No se presentaba así, en sueños, a los patriarcas, a los profetas...?

El Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron, y el Señor les dijo: «Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. (Números 12 5-6)

Sólo con Moisés habló YHVH cara a cara. Sólo él pudo contemplar la figura del Señor. A los demás, desde tiempos inmemoriales, YHVH se nos revela en una visión, nos habla en sueños. Por eso no pude contemplar al Señor, sino intuir su presencia entre densas nubes, como las que lo ocultaban a la vista del pueblo de Israel ante el Monte Sinaí. Por eso su revelación me llegó en un sueño, como a los profetas.

¿Quiere YHVH que sea su profeta? ¿Por qué elegir a un hombre asaltado por las dudas de fe?

Quizas tenga razón Kierkegaard, padre del existencialismo, cuando se refiere a su idea de "el salto de fe", que es su concepción de cómo un individuo cree en Dios, o cómo una persona actúa en el amor. No es una decisión racional, ya que trasciende la racionalidad en favor de algo más extraordinario: la fe. Consideraba que tener fe era al mismo tiempo tener dudas. Así, por ejemplo, para tener verdadera fe en Dios, uno también tendría que dudar de su existencía; la duda es la parte racional del pensamiento de la persona, sin ella la fe no tendría una sustancia real. La duda es un elemento esencial de la fe, un fundamento. Dicho de otro modo, creer o tener fe en que Dios existe sin haber dudado nunca de tal existencia no sería una fe que mereciera la pena tener. Por ejemplo, no requiere fe el creer que un lápiz o una mesa existen, puesto que uno los puede ver y tocar. Del mismo modo, creer o tener fe en Dios es saber que no hay un acceso perceptual ni de ningún otro tipo a él, y aún así tener fe.

¡Qué suerte he tenido! Quiso YHVH, a pesar de mis dudas, que oyera su voz y su revelación. Sólo puedo ahora acatar sus designios.

Proclamaré su palabra, y la viviré todos los días. Intentaré convencer al hombre de que sólo el amor sagrado y universal podrá salvarlo de la ira de Yahveh.

Lucharé para que MAdre-TIerra sea venerada como prueba del respeto al poder creador de Dios.

Quizás sea posible todavía salvar a la Tierra de la destrucción del hombre, acabar con la "humanitas divergit" de Descartes (en latín, la humanidad se separa/diverge; el desacuerdo humano eterno, según él), término que acuñó para hacer referencia a una de sus Ideae Idyllicae, que consistía en que si todo el mundo sin excepción deseara en el fondo de su corazón algo, una fuerza mayor, haría que se cumpliese. YHVH quiere que el amor sagrado y universal sea esa fuerza mayor capaz de salvar la Tierra.

Proclamo y afirmo: Yahveh nos ha advertido. Ahora, escuchemos su palabra.