¿Por qué Yahveh, en sueños, se dirigió a mí llamándome Lamec? ¿Quién fue Lamec? Lamec fue uno de los primeros patriarcas, uno de los líderes, jefes o "reyes" de la etapa formativa del Pueblo de Israel. Un patriarca (del latín patriarcha, procedente del griego πατριάρχης) es la denominación del varón que tenía la autoridad de pater familias («padre de familia») pudiendo tomar decisiones que atañen a toda la "familia", entendida en sentido amplio, es decir, como la comunidad o "tribu" que vive y trabaja junta, como grupo unido por vínculos no sólo sanguíneos, sino espirituales, afectivos e incluso económicos. En griego, esta palabra provenía de la composición de πάτερ (pater = «padre») que significa padre y άρχων (archón = «líder», «jefe», «rey», etc.). En las iglesias cristianas, patriarca es un título especial que se da a los obispos que lideran determinadas sedes de especial tradición. El primer Libro de la Torá, el Génesis, se refiere en sus capítulos 4 y 5 a los patriarcas anteriores al Diluvio. Cita a los descendientes inmediatos de Adán, y que encabezaron las primeras tribus o comunidades que se dispersaron por el mundo. Por la línea de Caín, Lamec ocupa el lugar séptimo en la estirpe del hombre (Gn 4 18): Adán (1), Caín (2), Enós (3), Irad (4), Mehujael (5), Matusael (6), Lamec (7). Pero también aparece como descendiente de Adán por la línea de Set (Gn 5 25). Ambas líneas son casi idénticas. Las dos empiezan con un Adán y terminan con un Lamec y su hijo Noé. Con la excepción de Set, los nombres son también estrechamente coincidentes: tienen sólo ortografías ligeramente diferentes y el orden también es ligeramente diferente. Enós es una variante de Enoc. Cainán es una variante de Caín. Jared es una variante de Irad. Mahalaleel es una variante de Mehujael. Matusalén es una variante de Matusael. Creo que las dos "genealogías" de Génesis 4 y 5 no son excluyentes y puras, distintas entre sí, sino dos versiones diferentes de un mismo linaje entremezclado. Reordenación para Comparar:
Gén 4 1-24 / Gén 4 1-25
Adán / Adán
Set /
Enoc / Enós-Enoc
Caín / Cainán
Mehujael / Mahalaleel
Irad / Jared
Matusael / Matusalén
Lamec / Lamec
Noé / Noé
El significado de las palabras hebreas relacionadas con el nombre de Lemekh/Lamec es revelador: Limmud: instruido, preparado, entendido, educado, experto. Lamad: estimular, enseñar; experto, hábil, instructor, educador. La raíz lum significa "luz." En el Libro de Enoc, el nombre de Lamec es Uriel, que significa "llama de Dios." Otro seudónimo bíblico de Lamec es el sabio Lemuel (Proverbios 31 1, 4). En las tradiciones paganas egipcia y griega, se le identifica con los "dioses" Toth y Hermes, respectivamente. Thoth era el sabio pero estricto maestro y preservador del conocimiento. Según la mitología egipcia, fue el inventor del alfabeto y la escritura ("de Adá a Zilá") La identidad griega de Thoth es Hermes, "el mensajero de los dioses." Lamec es mensajero y portavoz de Dios, y por tanto investido de una gran autoridad. Actúa con gran solemnidad: ¡incluso se dirige a sus propias mujeres en un discurso formal! De forma destacada aparece en el Génesis el llamado "canto de Lamec" (Gn 4, 23-24): Lamec dijo a sus mujeres: «¡Adá y Zilá, escuchen mi voz: mujeres de Lamec, oigan mi palabra! Yo maté a un hombre por una herida, y a un muchacho por una contusión. Porque Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete». Como "llama de Yahveh", Lamec también es portador e instrumento de la venganza divina.
¿Qué otros hechos hacen de Lamec un ser especial con relación a los restantes patriarcas bíblicos?
Si leemos con atención la Torá descubriremos que, al contrario de lo que ocurre con otros patriarcas -de los que únicamente se cita su nombre-, Lamec es objeto de una especial atención:
1º.- Es el padre de Noé, al que Yahveh (en hebreo יהוה, YHWH) encomendó la tarea de salvar del diluvio universal al hombre y a las restantes criaturas que poblaban la Madre-Tierra (la diosa MA-TI).
2º.- A él se asignan números simbólicos que le atribuyen la posesión de la "plenitud", de la perfección: 7 - 77 - 777.
3º.- Es el primer patriarca, después de Adán, cuyos hijos son citados en la Torá por sus nombres, asignándoles un papel de liderazgo sobre comunidades o tribus, y de patronazgo sobre las principales ocupaciones del hombre.
4º.- Con Lamec, por primera vez en la Torá se hace mención, sin proscribirla, a la unión del hombre con varias mujeres. Las mujeres que se unieron a Lamec son las primeras, desde Eva, citadas en la Biblia por sus nombres.
Lamec no es un patriarca bíblico más, es "especial" para Yahveh.
1º.- Padre de Noé: instrumento de salvación de la MAdre-TIerra. Yahveh dijo (Gn 9, 11): Yo estableceré mi alianza con ustedes: "los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra". Por tanto, sabemos que YHVH se comprometió a no destruir la tierra con un nuevo Diluvio. Esa fue su alianza con nosotros. Pero en estos tiempos, por la soberbia y la avaricia del hombre, la tierra corre nuevos peligros de destrucción. Ahora, no es necesario que Él destruya la tierra, aunque lo hará si es necesario: el hombre ya es plenamente capaz de hacerlo por sí solo. Todavía el hombre no ha llegado a comprender que él mismo puede salvar al mundo, a través del amor sagrado y universal. Aún no ha llegado el día, pero no está muy lejano, porque algunos ya han comprendido las advertencias de YHVH y están tomando consciencia, conocimiento inmediato de sí mismos, de sus actos y consecuencias, y de sus reflexiones. Si el hombre no reflexiona y escucha las advertencias de Dios, una nueva destrucción tendrá lugar, esta vez no por las aguas del diluvio, sino por el fuego exterminador. Aún no ha llegado ese día, porque Dios es paciente: El señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. [Es preciso acabar con la "humanitas divergit"] Sin embargo, el Día del Señor, llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida. (2ª carta de San Pedro 3, 9-10) Cuando escribo esta carta, de MA-TI ha salido un pequeño "estornudo" y medio mundo ha sido paralizado. Un pequeño volcán en Islandia ha entrado en erupción, vomitando cenizas hacia la atmósfera. Ni siquiera es el más grande de Islandia, ni por supuesto del mundo. El pequeño "estornudo" es una nueva y pequeña señal de advertencia que se expande por Europa sin que los poderosos puedan hacer nada para contenerla (http://www.dmu.dk/Luft/Luftforurenings-modeller/Vulkansky.htm). Nos muestra claramente lo insignificante del hombre frente al poder creador de Dios. Frente a MA-TI, los dirigentes del mundo han sentido que son simples hormigas: cancelan agendas de importantes reuniones, observan como se desploman las cotizaciones en bolsa de numerosas compañías aéreas. Importantes ejecutivos se ven paralizados en aeropuertos sin poder hacer nada con su dinero y poder. Se paraliza el turismo, con graves consecuencias para regiones como Canarias, etc.
La próxima señal de fuego vendrá en forma de tormentas solares. Ya han comenzado y se intensificarán en 2012. Se paralizarán las comunicaciones (satélites, internet, teléfonos, radio y televisión, navegación aérea, etc.) y habrán grandes averías en las redes eléctricas. El hombre tendrá que protegerse de las radiaciones solares, si no quiere perecer.
Algunos aprenderán la lección, comprenderán la advertencia y se convertirán, como desea YHVH. Creo y proclamo que YHVH, al dirigirse a mí llamándome Lamec, quiere que lidere una nueva "tribu", una nueva comunidad, de la que saldrá el elegido o la elegida para salvar al mundo: el nuevo Noé, el nuevo instrumento de salvación; aquel hombre, o aquella mujer, que será capaz de hacer comprender a la humanidad que sólo en el amor sagrado y universal está la llave de su salvación.
2º.- Lamec: la plenitud (7-77-777). Lamec ocupa el lugar séptimo en la estirpe del hombre (Gn 4 18).
En el "canto de Lamec" (Gn 4, 23-24), se reafirma el poder de Dios y de su venganza (manifestada por primera vez en la Torá con respecto a Caín), a través de su "instrumento", Lamec: Porque Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete». Por último, dice la Torá: Lamec vivió en total setecientos setenta y siete años, y al cabo de ellos murió (Gn 5, 31). En Lamec se unen números de gran significado simbólico: la 7ª generación del hombre, las 77 veces que será vengado y los 777 años de vida. En La Biblia el 7 representa lo completo o perfecto, la plenitud, y el 6 representa la imperfección, el mal. El que se use tres veces enfatiza esa imperfección o perfección (por ej. 666, 777). Decíamos que en las tradiciones paganas egipcia y griega, a Lamec se le identifica con Thoth y Hermes respectivamente. En la leyenda griega, Hermes fue célebre por su habilidad musical e inventiva. También se le atribuye la invención de la escala musical. La escala musical común es la de siete notas distintas que se repiten en octavas. El reinado de Thoth también representó el cumplimiento de un gran ciclo. Thoth no era la primera nota de un nuevo ciclo, sino la nota séptima y final de una escala completa. El número siete es el número bíblico de la perfección, y se le da énfasis en la narración de Lamec, que fue el último patriarca antes del Diluvio, el cual señaló el fin o la conclusión de una Era. Thoth cambió el calendario egipcio de semanas de diez días a semanas de siete días. En la Biblia, el séptimo día, esto es, el Sabbath, fue considerado santo y un día de solemne descanso. Sheshat, la consorte de Thoth, llevó un tocado ornamental notable por su única flor de siete pétalos o estrella de siete puntas. El número siete está integrado en la pirámide con su base cuadrada y sus caras triangulares (4+3=7). La Gran Pirámide también incluye el número Pi, el cual está aproximado cercanamente con números enteros por la proporción de 22 dividido por 7. Thoth fue de hecho el último custodio de la Gran Pirámide. El nombre griego de Hermes significa "montón de piedras, o pilar", esto es, un monumento o una acumulación de piedras. Como dios de la fertilidad, Thoth fue conocido en Egipto por el nombre de Min. La palabra egipcia men también significa monumento, como en el nombre Akh-menu, "el más glorioso de los monumentos." Dice la Torá: Si me edificas un altar de piedra, no lo harás con piedras talladas, porque al trabajarlas con el hierro, las profanarás. (Éxodo 20, 25). Es misión de Lamec la de erigir un altar de piedra pura, sin tallar, en el nuevo Monte Sinaí. O puede que ya esté construido y, entonces, habrá de descubrirlo. ¿Podría ser "El Teide" el nuevo Monte Sinaí, el lugar de la nueva alianza? Hay señales que así lo indican, haciéndolo un lugar propicio: "El Teide" (7 letras) era llamado por los guanches "Echeyde" (7 letras). Se encuentra en la isla de Tenerife, nombre que procede de "Tene-" (montaña) e "ife" (blanca) -vocablos que suman siete letras- con la adición de una "r" en posición medial con la castellanización del vocablo. Los romanos denominaron a la isla "Nivaria" (7 letras), una de las "siete islas de Canaria" (7 letras). Su altura es de más de 7.000 metros sobre el lecho oceánico. El Teide era un volcán considerado sagrado desde la antigüedad y tenía reminiscencias mitológicas, como el Monte Olimpo en Grecia. Para los aborígenes guanches este volcán era sagrado y recibía el nombre de Echeyde (palabra de 7 letras que después de la castellanización, derivó en el nombre actual) que significaba infierno. Según sus creencias en él vivía Guayota (7 letras), el demonio del mal. Según la leyenda, Guayota secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol) y lo llevó consigo al interior del Teide. Los guanches pidieron clemencia a Achamán (7 letras), su dios supremo. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide.
El Teide constituía para los antiguos canarios una especie de "Axis Mundi", un lugar situado en el centro del mundo que actúa como punto de contacto entre diferentes niveles del universo. Este axis mundi o ‘eje del mundo' es señalado a menudo por un árbol sagrado, un monte u otro objeto mítico, como por ejemplo un altar que une el cielo, la tierra y el inframundo. Este eje del mundo se sitúa entre "siete puntos" (las siete Islas Canarias), que conforman un septagrama, una estrella de siete puntas, símbolo de la síntesis, integración e inteligencia oculta. El septagrama se asocia con los siete planetas de la astrología clásica y de otros siete sistemas, tales como los siete Sufic Latifah (facultades sutiles), los siete Arcángeles, los chakras hindúes, los días de la semana y la energía femenina del Universo. Por tanto proclamo: Lamec representa la plenitud, lo perfecto o completo, así como el final de una Era y el comienzo de otra nueva. A él le encomienda YHVH la misión de fundar una nueva tribu, una nueva comunidad en la perfección y plenitud del amor sagrado y universal, simbolizado en el número 777. El ojo de Dios dentro de un septagrama será la señal de la nueva comunidad. Buscará el nuevo Monte Sinaí, donde tendrá lugar una nueva alianza, y allí erigirá un altar de piedra no tallada
3º.- Lamec: padre de líderes y precursores. Cinco son los hijos de Lamec citados en la Torá, aunque tuvo más.
a) Noé: Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando fue padre de un hijo, al que llamó Noé, diciendo: «Este nos dará un alivio en nuestro trabajo y en la fatiga de nuestras manos, un alivio proveniente del suelo que maldijo el Señor». Después que nació Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco años y tuvo hijos e hijas. (Gen. 5, 28-30). Noé fue agradable a los ojos del Señor. Era un hombre justo, irreprochable entre sus contemporáneos, y siguió siempre los caminos de Dios (Gen. 6, 8-9). A Noé le encomendó YHVH la tarea de salvar del diluvio al hombre y a las demás especies: Entonces el Señor dijo a Noé: «Entra en el arca, junto con toda tu familia, porque he visto que eres el único verdaderamente justo en medio de esta generación. Lleva siete parejas de todas las especies de animales puros y una pareja de los impuros, los machos con sus hembras -también siete parejas de todas las clases de pájaros- para perpetuar sus especies sobre la tierra. Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta días y cuarenta noches, y eliminaré de la superficie de la tierra a todos los seres que hice». Y Noé cumplió la orden que Dios le dio. (Gen. 7, 1-5). Noé es el precursor de dos de las preocupaciones principales del hombre, la espiritual ("seguir siempre los caminos de Dios") y, como hombre justo, la de buscar la Justicia entre los hombres. Vuelve a manifestarse en estos versículos la vinculación de Lamec con el número siete, símbolo de la perfección y la plenitud. b) Jabal (Iabal, Yâbâl): Adá fue madre de Iabal, el antepasado de los que viven en campamentos y crían ganado (Gen. 4, 20). En hebreo, Yâbâl significa "líder", "llevar" (hacia adelante), "fluir". Fue el líder de los que viven en tiendas (los nómadas) y trabajan en la crianza del ganado. Se le identifica con el desarrollo de una de las principales ocupaciones de los hombres, en este caso relacionada con el suministro de alimentos: la ganadería, la agricultura, la pesca y el comercio.
c) Jubal (Iubal, Yûbâl): El nombre de su hermano era Iubal, el antepasado de los que tocan la lira y la flauta (Gen. 4 21). En hebreo, Yûbâl significa "corriente [arroyo]" o "música". Fue el originador del arte musical, el primer músico del que se tiene constancia. Resulta significativo que el nombre "Lamec" pueda ser una derivación del sumerio "lumga", palabra que es un título del dios pagano Ea, patrono de la música. A Jubal se le asigna el patronazgo de otra de las ocupaciones del hombre: de la cultura y las artes, del estudio y desarrollo del intelecto, y de la música y demás artes.
d) Tubal Caín (Tûbal Qayin): Zilá, por su parte, fue madre de Tubal Caín, el antepasado de los forjadores de bronce y de los herreros (Gen. 4 22). En hebreo, Tûbal Qayin significa "Tubal, el herrero". Fue el creador del arte de la forja. Poseía el cargo de "Instructor de todos los artífices" que trabajaban en oro, plata, cobre, bronce, hierro y acero. A Tubal Caín se le asigna el origen de otra de las ocupaciones del hombre: la industria en general y la metalúrgica y de defensa en particular. Era célebre por sus conquistas guerreras y porque excedía a todos los hombres en fuerza y poder.
d) Naamá (Naamâh): Zilá, por su parte, fue madre de Tubal Caín... Naamá fue hermana de Tubal Caín (Gen. 4 22). En hebreo, Naamâh significa "placentera [agradable; satisfacción]", "encantadora" o "complaciente". Se cree que fundó el arte de tejer y el del cuidado de la belleza. Era instructora en el arte de la sensualidad y de la unión de los cuerpos.
4º.- Las elegidas de Lamec.
Después de Eva, las dos primeras mujeres que son citadas son Adá y Zilá (Silá, Selá, heb. Tsillâh): Lamec tuvo dos mujeres: una se llamaba Adá, y la otra, Silá (Gen. 4 19). También sabemos que, entre los hijos de Adá y Zilá, no se cita a Noé, hijo de Lamec, por lo que habrá que deducir que "tuvo" más de dos mujeres. Una de ellas sería la madre de Noé, cuyo nombre no aparece en la Torá. Me parece más revelador el texto del versículo bíblico en la versión "Septuaginta" de la Biblia (versión directa del griego, hebreo y arameo, según los códices Vaticano, Sinaítico y Alejandrino): Y tomóse Lamec dos mujeres: nombre de una: Adá, y nombre de la segunda: Selá. Lamec "tomó", es decir, "eligió" entre muchas mujeres a aquellas destinadas a desarrollar una determinada misión, a realizar determinada tarea. ¿Cuántas mujeres fueron las elegidas de Lamec? La cita de Adá y Zilá (A-Z, principio y fin del alfabeto) simboliza la primera y la última de las elegidas, no que fuesen únicamente dos. Adá significa "adorno u ornamento brillante, bello"; Zilá, fem. de tsel, significa "sombrear, sombra". Según la Biblia de Schocken: "Los nombres [Adá y Zilá] sugieren 'amanecer' y 'anochecer.' Esta etimología relaciona a Lamec, al igual que a su "equivalente" egipcio (según la tradición pagana) Thoth, con los ciclos del sol y de la luna (masculinidad y feminidad). Su consorte Sheshat ("diosa zila") le ayudaba a inspeccionar y apuntar las medidas de las sombras. Zecharia Sitchin escribe (When Time Began, p 163), "Sesheta también estaba asociada al número siete. Uno de sus epítetos era 'Sesheta significa siete' y su nombre era frecuentemente escrito en jeroglífico con el signo del siete puesto sobre un arco." Por tanto proclamo que las elegidas de Lamec fueron siete, y las siete a su vez eligieron a Lamec: Siete mujeres agarrarán a un hombre, en aquel día, diciendo «comeremos nuestro propio pan y nos vestiremos con nuestra ropa, con tal de llevar tu nombre: ¡borra nuestra afrenta!» (Isaías 4, 1). Las siete mujeres no querían ser esposas "tradicionales" de Lamec, en el sentido de que no querían depender, ni económicamente ni de cualquier otra forma, de él. Eran autosuficientes, independientes, libres, y no querían nada material de Lamec: ni comida (comeremos nuestro propio pan) ni bienes materiales (nos vestiremos con nuestra ropa). Buscaban en Lamec un guía espiritual capaz de "borrar su afrenta", de acercarlas nuevamente a Dios. Esa afrenta se refiere a que, hombres y mujeres, abandonaron la humildad y la sencillez, cayendo en la avaricia, la arrogancia y fatuidad, la prepotencia: La mirada altanera del hombre será humillada, la arrogancia humana será abatida. y sólo el Señor será exaltado en aquel día. Porque habrá un día para el Señor de los ejércitos contra todo lo arrogante y altanero, contra todo lo alto y encumbrado. El orgullo del hombre será humillado, la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día, y hasta el último de los ídolos desaparecerá. (Isaías 2, 11-12 17-18). Contra el lujo de las mujeres de Jerusalén. Dice el Señor: Ya que las hijas de Sión son tan arrogantes, ya que andan con el cuello estirado, provocando con la mirada, y caminan con los pasos cortos, haciendo sonar las hebillas de sus pies, por eso, el Señor cubrirá de sarna y pondrá al descubierto su desnudez. Aquel día, el Señor suprimirá todo adorno: hebillas, soles y lunetas, pendientes, brazaletes y velos, turbantes, cadenillas, cinturones, talismanes y amuletos. sortijas y anillos para la nariz. vestidos de fiesta, pañuelos, chales y bolsos, espejos, telas finas, diademas y mantillas. En vez de perfume habrá podredumbre, en vez de cinturón, una cuerda, en vez de bucles, calvicie, en vez de trajes lujosos, un sayal; sí, en vez de hermosura, una marca de fuego. (Isaías 3, 16-24). Cuando el Señor lave la suciedad de las hijas de Sión y limpie a Jerusalén de la sangre derramada en ella, con el soplo abrasador del juicio, él creará sobre toda la extensión del monte Sión y en su asamblea, una nube de humo durante el día, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Porque la gloria del Señor, en lo más alto de todo, será un reparo y una choza, para dar sombra contra el calor durante el día, y servir de abrigo y refugio contra la tempestad y la lluvia. (Isaías 4, 4-6). Proclamo que las siete elegidas serán los pilares de la nueva comunidad, de la nueva tribu. Ellas serán las siete sacerdotisas que irán delante del Arca llevando siete trompetas de cuerno (Josué 6, 4). Serán las custodias de la nueva alianza con YHVH y con la expresión de su poder creador, la Madre-Tierra (MA-TI). En ellas será lavada, mediante el rito de la purificación, la suciedad de las hijas de Sión. Purificadas en alma y cuerpo, serán consagradas como esclavas de YHVH, al que adorarán como único Dios, y siervas de MA-TI, cuyos pies besarán siete veces los siete días de la semana. Custodiarán en el templo el símbolo de la gloria del Señor: una nube de humo durante el día, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Formarán parte, liderándolos, de los 77 enviados que difundirán la nueva alianza por el mundo. A todos les será infundido el Espíritu: Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis. [...] ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque él les infunde su espíritu!». (Números 11, 25 29). Infundidas por el Espíritu, encontrarán al nuevo Noé, el nuevo instrumento de salvación: aquel hombre o mujer que será capaz de hacer comprender a la humanidad que sólo en el amor sagrado y universal está la llave de su salvación.
Las elegidas serán nombradas por los siete primeros nombres bíblicos de mujer, desde Eva: Adá, Zilá, Naamá, Sara, Milcá, Agar y Rebeca.
Adá y Zilá, de las que hemos ya hablado, custodias de la luz y de las sombras, del amanecer y del anochecer, de los ciclos del Sol y de la Luna.
Naamá la placentera, la complaciente de YHVH y del amor sagrado. Los eruditos convienen en que su nombre se refiere a su propia naturaleza (complaciente de Dios).
Sara, princesa de la hermosura y de la belleza del amor sagrado. Sara es la mujer, y hermana (por parte de padre, Génesis 20, 12) del patriarca Abraham. Su nombre original era Sarai pero Dios se lo cambió al anunciarle que a pesar de la avanzada edad de noventa años tendría un hijo. Era tan hermosa que Abraham tuvo que presentarla no como su esposa, sino como su hermana, ante el faraón de Egipto y ante Abimelec. Sara en hebreo significa princesa.
Milcá la maternal y símbolo de la vía láctea, esposa de Najor, el hermano de Abraham, al que dio ocho hijos a los que amamantaba junto con los cuatro que tuvo Najor con la esclava Reumá.
Agar, la esclava entre las esclavas de YHVH. Sara, la esposa de Abraham, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar y se la ofreció como concubina. Fue madre de Ismael, del cual descienden los ismaelitas. Cuando Agar huyó por el desierto debido a los celos de Sara, un ángel le comunicó en nombre de Dios que su descendencia sería incontable. Los árabes (agarenos) consideran a Agar la verdadera mujer de Abraham y se consideran descendientes de éste a través de Ismael.
Rebeca, la dulce y amable. Abraham envió al jefe de sus sirvientes con el objetivo de encontrar una mujer para su hijo que no fuera cananea. El criado, impresionado por la amabilidad de Rebeca y la buena situación de su familia, la escogió y se la llevó para que fuera la mujer de Isaac. La primera vez que Rebeca vio a Isaac se enamoró enseguida y se fijó tanto en él que se cayó del camello. La tradición oral afirma que Rebeca está enterrada en la Cueva de los Patriarcas, en Hebrón.

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